| |
|
[…] La ciudad se manifiesta clamorosa en nuestro exilio. Vivimos en estas ciudades exiliados del origen de cultura rural o periférica de isla chica. Abocados a la contradicción del criollo educado y urbano, ocupados en la dureza de los días, no solemos mirar eso que la obra de Anelio nos muestra. Asómese a sus páginas o asómese a su ventana. Ese paisaje lo enfrentará a este exilio en tierra propia al que nos vemos sometidos y que sobrellevamos guardando la esperanza en el armario de los objetos inútiles. […]
Carlos Bruno Castañeda
(“Poemas para una ciudad”, Diario de Avisos, 24-5-1990, p. 15).
[…] Rodríguez Concepción acierta a entrar y salir en temas tan variados, con una sola intención narrativa, sin desprenderse del filo agudo de la ironía. La sorpresa aguarda a la vuelta de la hoja, y el lector desovilla el hilo de la acción en espera de un final hasta cierto punto explosivo. De pronto la lectura del cuento te atrapa agradablemente y no puedes dejarlo hasta conocer su desenlace. […]
Susana León González
(“Los cuentos de Anelio Rodríguez”, La Provincia, 24-5-1990, p. 30).
[...] El libro conquista, así, un ámbito común de expresividad y belleza, nada convencional, muy ajeno a la idea de ilustración y el comentario. Es un libro que contiene un mundo que se mira y se lee al mismo tiempo y que impone la fascinación de su extremada complicidad.
A la veta de la cordialidad y la ironía, propias de esa fuente generosa de la imaginación que, a veces, alcanza en la infancia grados tan deslumbrantes de espontaneidad y sorpresa, se une la sabiduría del narrador, el punto lírico tan propicio a esta otra gracia de los mitos pequeños, de andar por casa, para los que Anelio padre tiene especial mano.
La “confabulación” es, al fin, la fuente de este libro tan divertido como hermoso, tan insólito como entrañable. [...]
Luis Mateo Díez
(Prólogo de Relación de seres imprescindibles)
[…] Aquellos que tuvimos la fortuna de leer de primera mano Poma nunca volvimos a ser los mismos. Tocados por el fulgor de los requiebros sintácticos y semánticos de los textos de aquel libro deambulamos por sus lugares extasiados, aunque sin saber el peligro al que ya siempre fuimos adictos. […]
Ernesto Suárez
(“Literatura para un imaginario imprescindible”, La Tribuna de Canarias, 10-2-1999, p. 56).
[…] Los textos de Anelio Rodríguez Concepción son incursiones en el reino de lo fantástico: un derroche de imaginación, las palabras del adulto ante la mirada del niño. Pero también son el reino de lo sutil, lo inteligente, lo emotivo. […]
Care Santos
(“Relación de seres imprescindibles”, El Cultural, 16-5-1999, p. 16).
[…] Anelio Rodríguez Concepción hace gala de una capacidad fabuladora fastuosa. Y no sólo fabula, también indaga, filosofa, poetiza y recrea mitos antañones. Para ello bebe de todas las fuentes en las que se alimenta su memoria: literatura, narración oral, cine, cómic… Sorprenden la precisión de su prosa, la pericia en el uso de la lengua con reminiscencias cultas, pero nunca pedantes, con pequeños fulgores que son perlas extraídas del lenguaje popular canario. […]
Ignacio Sanz
(“Un bestiario heterodoxo”, Ítaca, suplemento de El Día, 16-11-1999, p. Vl).
[…] Anelio Rodríguez Concepción nació y vive en Santa Cruz de La Palma, lo cual supone ser periférico dentro de la periferia. […] Le ha venido ese gusto por el cuento, pequeño formato concentrado y jugoso donde construye mundos consistentes sobre la memoria, la condición humana, el sentido de la vida, el desvanecimiento de la edad […].
Luis León Barreto
(“Anelio”, La Opinión de Tenerife, 30-6-2004, p. 15).
[…] Anelio Rodríguez Concepción nos ofrece con El perro y los demás unos relatos en los que aparentemente no ocurre nada trascendente en el desarrollo de la trama. Sin embargo, es en lo que no se explica donde se acumulan las sugerencias e insinuaciones que otorgan a lo narrado un sentido añadido que va más allá de lo que muestra lo evidente. Son textos llenos de elipsis interiores, en los que el silencio entre las palabras se carga de profundas significaciones. Bajo su presunta normalidad, encierran secretas y complejas evocaciones que nos remiten a la fragilidad de la condición humana, a sus esperanzas e incertidumbres. Y esa es otra cualidad que incrementa su valía.
Sabas Martín
(“Los cuentos de Anelio”, La Gaceta de Canarias-El Mundo, 20-7-2004, p. 3).
[...] La prosa transparente de Anelio Rodríguez Concepción muestra, sin tapujos ni moralejas, el mundo en que vivimos rodeados de mar e incertidumbre. Aquí el lenguaje, la memoria y el sentido del humor, sin duda compartidos por el lector y los personajes de estos relatos, se funden para reconvertir en una escala más de la imaginación ese surtidor de emoción y misterio sin el cual no podríamos preguntarnos quiénes somos ni hacia dónde vamos. [...]
Esther Candelaria
(Notas de estudio para la edición de El león de Mr. Sabas)
|
|